Octubre es un mes rosa. Y en Modista.cl quisimos mirar más allá de los lazos y las campañas: quisimos escuchar a quienes lo vivieron.
Así conocimos a Melissa Mellado y Daniela Cerda, dos mujeres que transitaron por el cáncer de mama y encontraron en el tejido y las manualidades una forma de sostenerse y de crear en un momento tan difícil.
Melissa: “Me conocían como la arañita”
Melissa tenía 33 años cuando vio algo extraño en su piel. Una mancha roja que parecía una picadura inofensiva fue el inicio de un proceso que cambió su vida.
“Cuando estuve en quimio, me conocían como la arañita, llevaba siempre un tejido.”
Entre exámenes, cirugías y tratamientos, el tejido se transformó en su acompañante. Sus manos no se detuvieron.
“Tejer me ayudó mucho con el tema motriz. Porque cuando te hacen mastectomía, ya sea total o parcial, toda la parte del brazo —sobre todo si te sacan los gánglios— se generan fibrosis y calambres en la extremidad. Entonces el micromovimiento del tejido te ayuda harto a prevenirlo. De hecho, yo casi no tuve efectos secundarios por la quimio, y yo creo que fue por lo mismo, porque nunca dejé de hacer deporte y tejer.”
Para Melissa, tejer fue mucho más que una distracción: fue su manera de sanar, de mantenerse en movimiento y de transformar el tiempo en creación.
“Yo saco el tejido en todas partes. Aunque sea cinco minutos.”
Hoy, Melissa continúa sus controles y su vida con una mirada distinta: valorar el cuerpo, el tiempo y la salud como un todo.

Daniela: “El tejido te ayuda a lidiar con la frustración”
Daniela, por su parte, descubrió su cáncer tras un gesto cotidiano: aplicarse crema después de la ducha. Como mamá, pensó que el bulto que encontró era consecuencia de la lactancia o parte de las clásicas “mamas fibrosas”.
Su historia también entrelaza la necesidad de calmar la mente y ocupar las manos. Participó en talleres de la corporación Yo Mujer, donde encontró refugio en las manualidades.
Durante su proceso, estas actividades se convirtieron en una herramienta para soltar la ansiedad y aceptar los tiempos del cuerpo. Realizó arteterapia: pintura con alcohol, origami, acuarela y automaquillaje, entre otras.
Conoció el tejido después de su cáncer, pero hoy es el arte que la acompaña en su día a día:
“Es demasiado relajante tejer… cada seis meses tengo mis exámenes de rutina, y semanas antes de eso, yo ya me pongo nerviosa… el tejer ayuda para mis temas de ansiedad.”
Pero lo más profundo de su reflexión vino con una metáfora que toda persona que teje entenderá:
“Tejer te ayuda mucho con la frustración. Por más que tú tengas todo escrito, como en un patrón de tejido, puede ser que no te salga bien. Y quizás tengas que desarmar y comenzar de nuevo. A pesar de desarmar diez veces, logré terminar el gorrito para mi hijo.”
El tejido, para Daniela, es una lección de vida: aceptar la frustración, mantenerse con paciencia y volver a empezar. Resiliencia hecha a mano.Ocúpate de tu salud: detección y autocuidado
Ambas convergen en un mensaje claro: la detección temprana puede salvar vidas, y cuidarse no debería generar culpa. Sus cánceres fueron detectados antes de los 40 años.
“si bien la prevención es importante, nada evitará al 100% que te pueda dar cáncer de mama. Pero la detección temprana marca la diferencia, la detección temprana salva vidas”.”
“Las mujeres somos súper culposas… y en realidad: sin salud no hay vida. Entonces priorízate y ocúpate de la detección temprana. Eso es fundamental.”
El cáncer de mama no siempre avisa, pero escucharse y actuar a tiempo hace la diferencia. Y mientras el tejido calma la mente, el autocuidado no es egoísmo, sino amor propio.

Tejer también es crear conciencia
Las manos de Melissa y Daniela hoy siguen tejiendo prendas para ellas y sus seres queridos. Sus historias nos enseñan que cada punto es una pausa y una oportunidad para recomenzar.
En Modista.cl creemos que el tejido también conecta historias, conciencia y comunidad. Haz tu control. Habla del tema. Inspira a otra mujer.
“Somos súper culposas, pero sin salud no hay vida. La prioridad siempre debe ser una misma.” — Melissa Mellado

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