Tejer también educa: beneficios del tejido en la infancia y adolescencia
Por Bárbara Vera Jara @valkyria.tejidos
Siempre me ha llamado la atención ver que el tejido es asociado principalmente a las personas de mayor edad, sin embargo, a mí se me inculcó desde pequeña el desarrollo de habilidades manuales y principalmente textiles como el tejido a palillos y a crochet.

Quienes me conocen saben que tejo desde que tengo aproximadamente 5 años y desde entonces no he soltado la pasión que tengo por el tejido, ¡incluso tejía en clases en el colegio y en la universidad!, lo que escandalizaba a varias personas (y hasta el día de hoy) por no ser algo “adecuado”. No obstante, siendo niña que tejía entendía que el tejido me ayudaba estar en el momento presente, escuchar con mayor atención a las palabras de mis profesores y profesoras o bien, a atender a las discusiones en familia en la sobremesa.

Hoy desde mi profesión docente, veo que el tejido es una herramienta que permite a los y las estudiantes atender a mi clase de la misma manera que yo atendía a mis clases, les veo concentrados no solo en las conversaciones que se dan, sino que además, les permite bajar sus niveles de ansiedad previo a una evaluación de otra asignatura (como la típica prueba de matemática que a más de alguno nos ponía a tiritar).

En un mundo que va constantemente muy rápido, en mi experiencia el tejido trae paz, calma y sobre todo, el vivir el momento presente, lo que regula nuestro sistema nervioso y nos permite “anudar nuestros problemas” para poder comprenderlos y mirarlos desde otra perspectiva. En la mente de un estudiante en desarrollo, esta es una herramienta fundamental incluso de meditación, porque le ayuda a comprender el aquí y el ahora y ser asertivos en las decisiones que deba tomar para un futuro. No es lo mismo pensar en un problema que tenemos en el trabajo de camino a la oficina, versus sentarnos a digerirlo con nuestro tejido en mano y al día siguiente enfrentarlo desde un lugar más empoderado.

Así también, el tejido permite en este mundo hiperconectado a las pantallas, desconectar de ellas y encontrarse con los lugares que se nos proponen, ya sea nuestra familia, un parque, el mar o simplemente nuestra habitación en silencio.
Junto con ello, nos implica desafíos constantes, que permeabilizan y flexibilizan nuestra manera de pensar: “si esto no me resulta de este lado del tejido, a lo mejor me resulta haciéndolo de esta otra manera”. Lo que en resumen, nos crea habilidades de resolución de problemas y por supuesto, la satisfacción del trabajo realizado. (O bien, aprender a trabajar la frustración cuando no nos resulta como queremos, algo tan necesario cuando están tan acostumbrados los y las estudiantes a lo inmediato).

Lamentablemente hoy en día los espacios dentro de las escuelas para desarrollar este tipo de habilidades no están dados, o bien, el currículum nacional lo menciona brevemente (me dedico a la docencia de Artes Visuales, por lo que sé lo que cuesta integrarlo). De modo que cada vez que veo a un estudiante que se interesa y desea continuar aprendiendo ya sea por su cuenta o bien, prepara un proyecto que implica tejer, le animo a realizarlo e invito siempre a las familias a fomentar este tipo de hobbies en sus hogares.

Claves para enseñar a tejer a niños, niñas y adolescentes
Algunas claves que me han servido a la hora de enseñar a tejer a niños/as y adolescentes son:
- Incentivar a que este aprendizaje es a su propio ritmo, no compite con nadie.
- Celebrar los pequeños logros: ¡Te quedo perfecta la cadeneta! ¡Mira qué bien se ve ese punto bajo que realizaste!
- Tenerles paciencia, preguntarán siempre más de lo mismo y, sobre todo, cuándo podrán hacer ese proyecto que vieron en tiktok.
- No destejerles, cambia la muestra o muéstrale cómo se hace y que quede el error, así podrá comparar y mejorar la técnica.
- Hay que ir por niveles, si aún le cuesta hacer una muestra recta, es difícil que logre iniciar con un círculo de inmediato. Todo a su tiempo.
- Genera espacios en donde no existan pantallas, sino que todos de alguna manera realicen una actividad que requiera tiempo y una pausa (leer, bordar, escribir, tejer, etc), será también a la larga un espacio de cuidado personal.
Finalmente, solo puedo decir que el tejido así como a quienes aprendieron de adultos les han traído múltiples beneficios, incentivarlo desde temprana edad genera herramientas que a la larga sirven como método de regulación emocional, permiten conectar con el presente y estimula el desarrollo de habilidades de resolución de problemas.

Ahora el desafío está en nosotros los adultos, quienes tenemos la posibilidad de enseñar otras herramientas a los niños y no solo estimularles el uso de tecnologías mediante pantallas o el deporte como método de canalización de energía. Existen múltiples actividades que no requieren grandes esfuerzos y permiten conectarnos con el aquí y ahora, la pregunta que me queda es ¿estamos dispuestos a brindar esos espacios? Por mi parte sí, y agradezco hasta el día de hoy a mis padres, abuelas y abuelo que lo hicieron posible con lo poquito que había en casa.
Mi nombre es Bárbara Vera Jara, soy tejedora desde los 5 años de edad. Me crié en una familia llena de lanas, telas y trabajos textiles. Desde pequeña tejí, bordé, cosí, pinté e hice siempre un desorden de cosas en casa por las manualidades que confeccionaba.
Mi familia siempre me motivó a dedicarme a lo que realmente me gustaba y fue a
sí como decidí estudiar Licenciatura en Artes Visuales y posteriormente obtener el título de
Profesora de Artes Visuales en educación media en la Universidad Católica de Chile.
Hoy en día, trabajo como profesora de Artes Visuales en un liceo en Puente Alto y realizo talleres de tejido en Modista, con el agradecimiento de poder crear, enseñar y hacer lo que más me gusta.
@valkyria.tejidos
El tejido como parte de la educación infantil y juvenil

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