Por Daisy Ramos @casicuerda.cl
Cuando pensamos en macramé, casi siempre se nos viene a la cabeza ese clásico portamacetas que alguna abuelita tenía en su casa. Pero la verdad es que esta técnica ha cambiado muchísimo. Aunque nació hace siglos, hoy el macramé está más vivo que nunca y se ha ganado un espacio tanto en la moda como en nuestra vida diaria.

Y es que el macramé no es solo “hacer nudos”: es un lenguaje visual. Quienes anudamos lo sabemos: cada pieza se construye con paciencia, ritmo y textura. Desde un simple nudo alondra para montar el cordón, hasta un nudo plano, un festón (también conocido como nudo medio), o una espiral, los nudos se convierten en diseño. A veces es minimalista, a veces súper boho… pero siempre tiene ese “algo” artesanal que se nota a metros.

De lo clásico a lo actual: macramé en moda y en calle
Basta mirar algunas pasarelas o incluso festivales como Lollapalooza para ver cómo los nudos se han transformado en un estilo moderno, fresco y lleno de personalidad. Hoy aparecen en tops, chalecos, crop tops, cinturones, bikinis, bolsos tipo bucket, e incluso en detalles de ropa bohemia que mezcla movimiento y textura.

Cada vez más diseñadores y marcas se están sumando a este arte de anudado para darle un toque boho chic a sus creaciones. Y no solo en ropa: también en accesorios de macramé como collares, pulseras, aros y bolsos con caídas suaves, flecos y ese encanto hecho a mano que se siente único.

Macramé en decoración: más que tapices
En el mundo deco, el macramé se reinventó por completo. Claro, siguen siendo un clásico los tapices de pared y los colgantes, pero hoy también vemos:
- Cortinas o separadores livianos
- Cabeceros y detalles para dormitorios
- Espejos forrados con nudos
- Centros de mesa, caminos y colgantes para eventos
- Llaveros, mini colgantes y detalles para regalos personalizados

Lo entretenido es que puedes jugar con el tipo de cordón, el grosor, la tensión del nudo y el acabado final: flecos peinados, puntas limpias, o un look más rústico.
La gran revolución: materiales más livianos y con nuevos acabados
Pero lo más bonito es cómo el macramé se adaptó a los tiempos actuales. Ya no todo es cordón de algodón pesado: hoy existe una variedad enorme de hilos y cordones que permiten crear piezas más livianas, más suaves y con acabados distintos.
Personalmente, me sorprendí cuando empecé a trabajar con Ribbon y Aurora de Modista. El Ribbon hace que los nudos resulten súper livianos y con una caída preciosa, ideal si quieres accesorios y prendas con movimiento. Y Aurora tiene ese brillito especial que le da un toque más elegante a cualquier trabajo sin perder la esencia artesanal. Es de esas fibras que levantan un diseño simple con solo mirarlo: perfecto para detalles, accesorios o piezas que quieras que se vean más "de noche" o más sofisticadas.

Un arte de anudar que se siente propio
Macramé es también una forma de expresarte. Hay quienes aman los patrones geométricos, quienes se quedan con lo orgánico y fluido, y quienes disfrutan combinando nudos con mostacillas, argollas, madera o metal. Lo bonito es que no hay una sola forma correcta: hay técnica, sí, pero también hay estilo.
Así que sí: el macramé cambió, creció y se modernizó. Y ahora hay infinitas posibilidades para jugar, probar, equivocarse un poquito y crear algo que te represente.

¿Te imaginas usando una prenda o un accesorio hecho con esta técnica?
Si te dan ganas, parte por algo pequeño: una pulsera, un llavero, un mini colgante… y después ya no hay vuelta atrás 😄
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Sobre Daisy
Soy Daisy, una apasionada del arte textil en todas sus formas y,
sobre todo, una profesora de corazón.
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Estudié sastrería y también disfruto mucho tejer a crochet. Pero hace 4 años conocí el macramé y fue un antes y un después. Encontré una técnica que se ajustaba perfectamente a mis necesidades: al ser rápida, me ayudó a reducir mis niveles de ansiedad en plena pandemia.
Mi Instagram @casicuerda.cl nació simplemente como un espacio para mostrar mis creaciones. Con el tiempo fue tomando otro rumbo, hasta que un día apareció la oportunidad de enseñar. Ahí entendí que esto era lo mío: compartir lo que sé, acompañar procesos, y ver cómo cada persona encuentra su propio ritmo y creatividad.
Hoy sigo aprendiendo, siempre con el propósito de entregar lo mejor de mí a quienes confían en mis clases.
Si te tinca entrar al mundo del macramé, te invito a seguirme… y quién sabe, quizás terminamos anudando juntas.
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