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    Crochet y bienestar: lo que dice la ciencia sobre los beneficios de tejer

    Crochet y bienestar: lo que dice la ciencia sobre los beneficios de tejer

    Tomar un ovillo, elegir un crochet y comenzar a crear punto a punto puede parecer una actividad sencilla. Sin embargo, para muchas personas, ese momento también representa una pausa, una forma de relajarse y un espacio para volver a conectar con su creatividad.

    En Modista lo escuchamos frecuentemente: clientas y clientes que tejen para despejarse, concentrarse, compartir con otras personas o simplemente disfrutar de un momento propio.

    Estas experiencias también han despertado el interés de la ciencia. Un estudio internacional publicado en 2020 investigó la relación percibida entre el crochet y el bienestar personal, reuniendo las respuestas de miles de personas de distintos países.

    El estudio científico sobre crochet y bienestar

    La investigación se titula “Happy Hookers: Findings from an International Study Exploring the Effects of Crochet on Wellbeing”, que puede traducirse como “Crocheteras felices: resultados de un estudio internacional que explora los efectos del crochet sobre el bienestar”.

    Fue realizada por las investigadoras australianas Phillippa Burns y Rosemary Van Der Meer y publicada en línea el 3 de abril de 2020 en la revista científica Perspectives in Public Health. El artículo apareció posteriormente en el volumen 141, número 3, correspondiente a 2021.

    El objetivo del estudio fue explorar cómo las personas que practican crochet perciben la relación entre esta manualidad y su bienestar.

    Para ello, las investigadoras desarrollaron y probaron una encuesta en línea basada en una herramienta utilizada previamente para estudiar el tejido a palillos. La encuesta se difundió a través de redes sociales durante seis semanas y obtuvo 8.391 respuestas válidas.

    ¿Quiénes participaron en la investigación?

    Las 8.391 personas participantes vivían en 87 países diferentes, lo que permitió reunir experiencias de una comunidad internacional de crochet.

    Entre quienes respondieron:

    • el 99,1 % eran mujeres;
    • el 49,5 % tenía entre 41 y 60 años;
    • y el 42,6 % llevaba entre uno y cinco años practicando crochet.

    Estos datos son importantes para comprender el alcance del estudio. La investigación refleja principalmente la experiencia de mujeres adultas que ya hacían crochet, por lo que sus resultados no necesariamente representan de la misma manera a toda la población.

    Aun así, la gran cantidad de respuestas permite observar tendencias muy interesantes sobre la forma en que las personas experimentan esta manualidad.

    ¿Por qué las personas hacen crochet?

    El estudio preguntó a las participantes cuáles eran sus principales razones para practicar crochet.

    Las tres respuestas más frecuentes fueron:

    • 82,1 %: para ser creativas;
    • 78,5 %: para relajarse;
    • 75,2 %: para experimentar una sensación de logro.

    Estas cifras muestran que el crochet no es solamente una forma de crear prendas, accesorios, mantas o elementos decorativos.

    Para muchas personas, el valor también está en el proceso: elegir colores, sentir las texturas, aprender un punto nuevo, corregir errores y ver cómo una creación comienza a tomar forma entre las manos.

    Cada avance, por pequeño que sea, puede entregar una sensación concreta de progreso.

    Crochet, calma y felicidad

    Uno de los resultados más llamativos del estudio fue la forma en que las participantes describieron cómo se sentían al hacer crochet.

    Según sus respuestas:

    • el 89,5 % afirmó que el crochet las hacía sentir más tranquilas;
    • el 82 % señaló que las hacía sentir más felices;
    • y el 74,7 % indicó que las hacía sentir más útiles.

    Estas cifras no significan que el crochet tenga exactamente el mismo efecto en todas las personas. Tampoco demuestran que practicarlo cure una enfermedad o produzca un cambio médico específico.

    Lo que sí muestran es que una gran mayoría de las personas encuestadas asociaba esta manualidad con experiencias positivas de calma, felicidad, creatividad y propósito.

    Las manualidades textiles como una forma de bienestar

    El bienestar no siempre aparece en grandes momentos. A veces se construye a través de pequeñas actividades cotidianas que nos ayudan a detenernos, concentrarnos y disfrutar.

    El crochet y otras manualidades textiles reúnen varios elementos que pueden hacer que el proceso resulte agradable:

    • movimientos repetitivos;
    • atención en una tarea concreta;
    • contacto con colores y texturas;
    • aprendizaje constante;
    • expresión creativa;
    • y la posibilidad de compartir con otras personas.

    Para algunas personas, contar puntos ayuda a dejar momentáneamente de lado otras preocupaciones. Para otras, terminar una vuelta o completar un proyecto genera satisfacción y confianza en sus propias capacidades.

    También existe una dimensión emocional y familiar. Muchas personas aprenden a tejer de sus madres, abuelas, amistades o profesoras, por lo que los proyectos pueden estar llenos de recuerdos y cariño.

    Las manualidades textiles pueden convertirse así en una forma de crear, acompañarse y sentirse parte de algo.

    Cinco temas que aparecieron en los testimonios

    Además de analizar las cifras, las investigadoras revisaron las respuestas abiertas de las participantes.

    De esos testimonios surgieron cinco grandes temas:

    1. beneficios para la salud y el bienestar;
    2. disfrute del proceso de hacer crochet;
    3. conexión personal;
    4. crochet como una forma de contribuir;
    5. participación en comunidades digitales de crochet.

    Muchas personas contaron que utilizaban el crochet para acompañarse durante momentos de estrés, duelo, dolor o enfermedades crónicas. Otras destacaron la posibilidad de crear regalos, donar prendas o participar en comunidades donde podían compartir sus trabajos y conversar con personas con intereses similares.

    Esto ayuda a comprender por qué una manualidad puede adquirir tanta importancia en la vida cotidiana: no solo permite producir un objeto, sino también expresar afecto, construir vínculos y sentirse útil.

    Crear para otras personas también genera satisfacción

    Una manta, un gorro, una bufanda o un amigurumi hechos a mano llevan mucho más que materiales.

    Llevan tiempo, atención y dedicación.

    En el estudio, la idea del crochet como una forma de contribuir apareció repetidamente en los testimonios. Muchas participantes utilizaban sus creaciones para regalar, ayudar o acompañar a otras personas.

    Cuando tejemos para alguien, el proyecto puede transformarse en una manera de demostrar cariño. Y cuando compartimos lo que sabemos, también ayudamos a que las técnicas sigan pasando de una generación a otra.

    El valor de las comunidades de tejido

    Otro de los temas destacados fue la participación en comunidades de crochet en internet.

    Compartir fotografías, pedir ayuda con un patrón, enseñar una técnica o celebrar un proyecto terminado puede generar conexión y sentido de pertenencia.

    Esa misma experiencia también puede darse de manera presencial.

    En Modista lo vemos en nuestros talleres y tiendas: una pregunta sobre un hilado puede convertirse en una conversación, una recomendación, o poder hablar de la experiencia y años tejiendo.

    Nos encanta escuchar las historias de nuestras clientas y clientes: qué están tejiendo, para quién es su proyecto, qué colores les hacen felices y qué técnica quieren aprender después.

    Cada conversación nos ayuda a conocer mejor a nuestra comunidad y a buscar materiales que realmente acompañen sus proyectos.

    ¿El crochet puede considerarse una terapia?

    Es importante hablar del estudio con precisión.

    La investigación fue una encuesta observacional basada en respuestas autoinformadas. Eso significa que las participantes describieron cómo percibían los efectos del crochet en sus propias vidas.

    No fue un ensayo clínico y no comparó a un grupo que tejía con otro que no lo hacía. Por eso, el estudio muestra una asociación entre el crochet y el bienestar percibido, pero no permite asegurar que el crochet sea la causa directa de todos esos beneficios.

    Las autoras concluyeron que el crochet podría contribuir positivamente al bienestar y que se trata de una actividad relativamente económica, portátil y fácil de aprender. También señalaron su posible valor dentro de las iniciativas de prescripción social, que buscan incorporar actividades comunitarias y creativas como complemento del cuidado de las personas.

    El crochet no reemplaza el apoyo de médicos, psicólogos, terapeutas ocupacionales u otros profesionales de la salud.

    Sí puede ser una actividad complementaria que entregue creatividad, conexión, calma y disfrute.

    No es necesario tejer perfecto para disfrutar

    Para experimentar el bienestar asociado a las manualidades no es necesario comenzar con un proyecto difícil.

    Unas cadenas, una pequeña muestra, un granny square o una bufanda sencilla pueden ser suficientes para disfrutar el proceso.

    También es normal equivocarse, desarmar y volver a empezar. En el crochet, cada error puede convertirse en parte del aprendizaje.

    Lo importante no siempre es terminar rápido. Muchas veces, el verdadero valor está en reservar un momento para crear con las manos.

    En Modista creemos en el bienestar de crear

    En Modista sabemos que las manualidades textiles hacen bien porque lo vemos y lo escuchamos todos los días.

    Lo vemos cuando una alumna aprende su primer punto, cuando una clienta encuentra exactamente el color que estaba imaginando o cuando alguien llega buscando materiales para hacer un regalo lleno de cariño.

    Y, sobre todo, nos encanta escuchar.

    Escuchar qué estás creando, qué técnica quieres aprender, qué hilado te resultó más agradable y cómo te hace sentir ese momento dedicado a ti.

    Esas conversaciones nos inspiran a seguir buscando y trayendo hilados, crochets, palillos, herramientas, colores y texturas de excelente calidad, para que disfrutes aún más cada proyecto.

    Porque sabemos que tejer puede ser una pausa, una alegría, un desafío creativo y una forma de conectar con otras personas.

    Nosotros ponemos los mejores materiales.

    Tú pones tus manos, tus ideas y esa magia especial que transforma cada hebra en una obra.


    Estudio citado

    Burns, P. y Van Der Meer, R. (2020).

    Happy Hookers: Findings from an International Study Exploring the Effects of Crochet on Wellbeing. 

    Perspectives in Public Health, volumen 141, número 3, páginas 149–157.

    DOI: 10.1177/1757913920911961.

    Nota: este artículo es informativo. Las manualidades textiles pueden ser una actividad complementaria de bienestar, pero no sustituyen el diagnóstico, la orientación ni el tratamiento entregado por profesionales de la salud.

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